Un parque eólico se evalúa en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) sobre su peor escenario: la condición de viento que produce el mayor nivel de ruido en el receptor más expuesto (downwind). Es lo que establecen las guías específicas del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y es lo correcto para demostrar que el proyecto es viable. La dificultad aparece después, cuando el parque entra en operación, porque un parque no funciona en su peor escenario: funciona todo el año y en condiciones muy diferentes (y muchas con niveles de emisión de ruido mucho menores a la condición downwind).

Por qué el SEIA evalúa el peor caso

La lógica es conservadora por diseño. Si el cumplimiento se demuestra en la condición más desfavorable, queda demostrado también para las demás. Antes de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) la pregunta es si el proyecto se puede construir, y para responderla hace falta el caso más exigente, no el promedio.

La normativa de referencia es el D.S. N°38/11 del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), «norma de emisión de ruidos generados por fuentes que indica», y el D.S. N°14/2024 del MMA, que lo sustituye de forma gradual.

La operación real no se parece al escenario evaluado

El viento cambia de velocidad y de dirección hora a hora, y la condición crítica —la que se usó para evaluar— puede darse solo unas pocas horas al año. Cuando la única evaluación disponible es la del peor caso, la medida de cumplimiento que se adopta tiende a aplicarse al parque completo y de forma permanente, lo cual restringe de forma innecesaria la generación de energía del parque eólico: aerogeneradores operando en modo reducido en horas y direcciones de viento en las que no había incumplimiento que evitar.

Evaluar condición por condición

La alternativa no es evaluar menos, sino evaluar más veces. En lugar de una evaluación sobre el peor escenario, se evalúa el cumplimiento en cada condición de operación. Eso exige cuatro cosas:

Si el parque ya está operando, las condiciones del emplazamiento se miden en vez de estimarse. Es la situación con mayor precisión para optimizar, porque los datos reales de los aerogeneradores están disponibles.

Catorce días son el mínimo, no necesariamente lo suficiente

La guía del SEA para ruido de parques eólicos y la propuesta de protocolo del D.S. N°14/2024 hablan de un mínimo de catorce días de medición. Nuestra recomendación es considerar al menos un mes por cada punto.

La razón es práctica: en catorce días puede no obtenerse suficiente información sobre la emisión de ruido del parque para alcanzar un coeficiente de correlación r² ≥ 0,6 entre el nivel de ruido medido y la velocidad de viento. El mínimo normativo y el mínimo técnico no son el mismo número, y esa diferencia se paga en tener que evaluar el cumplimiento normativo mediante modelaciones (si no se logra el valor de r²). Y, en general, hemos visto que los modelos de predicción de ruido de parques eólicos suelen sobreestimar los niveles de ruido al compararlos con datos de mediciones de ruido en terreno.

Qué se obtiene al final

No un informe de cumplimiento, sino un criterio de operación: qué aerogeneradores, en qué direcciones y velocidades de viento y en qué horarios conviene operar en modo reducido, con el nivel de potencia acústica que corresponde a cada modo, y una estimación de la generación asociada a cada estrategia.

La restricción deja de ser una decisión de todo o nada sobre el parque entero y pasa a aplicarse donde y cuando hace falta.

Cuándo conviene hacerlo

En tres momentos. En factibilidad, cuando la decisión de inversión todavía admite cambios de diseño. Antes de construir, para anticipar qué condiciones van a resultar críticas. Y en operación, cuando el parque ya está generando y hay que cumplir con lo comprometido en la RCA.

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Nicolás Bastián Monarca
Sobre el autor
Nicolás Bastián Monarca
Director de Ingeniería · Ingeniero Civil Acústico · Magíster en Acústica y Vibraciones

Lidera los estudios de ruido y vibraciones ambientales de Acústica Austral para el SEIA en proyectos de energía, portuarios e infraestructura, y ha participado en trabajos de referencia para el Ministerio del Medio Ambiente.

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