La norma chilena de ruido de fuentes fijas está construida sobre receptores humanos: sus límites se definen en viviendas y distinguen día y noche según el descanso de las personas. La fauna no aparece en ella, y buena parte de los proyectos que ingresan al SEIA se emplazan donde el receptor más cercano no es una casa sino un hábitat. Ese vacío lo ordena el Criterio de evaluación en el SEIA: Evaluación de impactos por ruido sobre fauna nativa, del SEA.

Cuándo se aplica

No depende del tipo de proyecto ni de la vía de ingreso: aplica a Declaraciones y a Estudios de Impacto Ambiental. Lo gatilla algo más amplio de lo que suele suponerse: que el proyecto genere una diferencia de niveles de ruido entre la situación con proyecto y sin proyecto en un área con hábitat de fauna nativa terrestre relevante para nidificación, reproducción o alimentación. Por eso muchos titulares lo descubren tarde, cuando ya recibieron la observación. De hecho, un error común es que el estudio de fauna se concentre en levantamientos dentro del predio del proyecto y no en los alrededores.

Por qué una medición de fuentes fijas no alcanza

Una medición para la norma entrega un nivel global ponderado en A, porque la ponderación A imita el oído humano. Los animales no oyen como nosotros: hay especies que perciben mejor las bajas frecuencias y otras que se comunican donde la ponderación A descuenta energía relevante para ellas. Por eso el criterio usa el nivel de presión sonora continuo equivalente pero sin ponderación de frecuencia (niveles en dB), y exige contenido espectral en bandas de octava o tercio de octava.

La consecuencia es práctica: una medición hecha para fuentes fijas no se puede reutilizar aquí. Da un número donde hacen falta espectros. Si la línea de base se levantó sin saber que el proyecto tendría componente de fauna, hay que volver a terreno.

Qué pide de la línea de base, y qué efectos hay que analizar

La línea de base es la parte más exigente, porque impone condiciones que compiten entre sí: hay que medir en las épocas de mayor sensibilidad de las especies, coincidir con los períodos de actividad del proyecto y representar los momentos de menor ruido de fondo, con condiciones meteorológicas acotadas, instrumentación con certificación vigente del ISP y registro espectral. Eso amarra la campaña a una ventana del año, no a la agenda del proyecto.

Sobre esa base, el análisis debe pronunciarse sobre el enmascaramiento de las señales que las especies usan para comunicarse, las alteraciones conductuales —vocalizaciones, alimentación, desplazamiento, éxito reproductivo— y el daño físico directo. Los umbrales se organizan por grupo de especies, tipo de efecto y tipo de fuente: es una tabla de aplicación, no de lectura.

Puntos clave para la evaluación de ruido en fauna

Cómo te acompañamos

En nuestros estudios de impacto acústico para el SEIA la evaluación sobre fauna va dentro del mismo estudio, no como un anexo: el equipo que define la campaña es el que modela, evalúa y responde las observaciones del SEA. Importa porque lo que decide el resultado —cuándo se mide, con qué resolución espectral, qué especies se justifican— se decide al principio.

Si tu proyecto se evalúa en un área con fauna nativa, o ya recibiste una observación, agenda una llamada de 20 minutos. Y si tienes fuentes fijas en operación, míralo junto con el D.S. N°14/2024: son dos evaluaciones distintas sobre las mismas fuentes.

Nicolás Bastián Monarca
Sobre el autor
Nicolás Bastián Monarca
Director de Ingeniería · Ingeniero Civil Acústico · Magíster en Acústica y Vibraciones

Lidera los estudios de ruido y vibraciones ambientales de Acústica Austral para el SEIA en proyectos de energía, portuarios e infraestructura, y ha participado en trabajos de referencia para el Ministerio del Medio Ambiente.

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Recursos gratuitos para tu proyecto

Guía de preparación al D.S. N°14/2024 y checklist acústico para ingresar al SEIA, en PDF. Te los enviamos por correo.

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